La carrera a la Luna: el regreso que está por venir

Medio siglo después del Apolo 11, la humanidad vuelve a mirar la Luna. Esta vez, para quedarse.

El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong pisó la superficie lunar y lo llamó “un pequeño paso para el hombre”. Luego vinieron cinco misiones más del programa Apolo. Y después, silencio. Durante cincuenta años, nadie volvió a la Luna.

Ahora todo está cambiando. El programa Artemis de la NASA tiene como objetivo llevar de vuelta a astronautas a la Luna, incluida la primera mujer y la primera persona de color en pisarla. Pero no solo como visita: la meta es establecer una presencia permanente en la superficie y en la órbita lunar.

La razón detrás del interés renovado no es solo el romanticismo espacial. La Luna contiene recursos estratégicos: agua en forma de hielo en los cráteres polares, que puede convertirse en combustible; helio-3, un isótopo escaso en la Tierra pero abundante en el suelo lunar, que podría servir para la fusión nuclear.

China también tiene su propio programa lunar. La sonda Chang’e ya trajo muestras del suelo lunar. India aterrizó cerca del polo sur con la misión Chandrayaan-3. La Luna, que estuvo abandonada por décadas, se ha convertido en el nuevo escenario de la geopolítica espacial.

La diferencia con los años sesenta es que ahora participan empresas privadas como SpaceX y Blue Origin. El cohete que llevará a los astronautas del Artemis al suelo lunar es el Starship de Elon Musk.

La Luna vuelve a estar cerca. Y esta vez, el objetivo no es plantar una bandera y volver. Es construir algo que dure.

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