El estómago: el segundo cerebro que no conocías

El intestino tiene su propio sistema nervioso, 500 millones de neuronas y una influencia profunda sobre el estado de ánimo. No es metáfora: es biología.

Cuando algo nos preocupa, lo sentimos en el estómago. Cuando estamos enamorados, las mariposas revolotean en el abdomen. Durante siglos, estas expresiones se consideraron figuras retóricas. La neurociencia moderna dice que hay algo literal en ellas.

El sistema nervioso entérico, conocido como “el segundo cerebro”, es una red de aproximadamente 500 millones de neuronas que recubre el tubo digestivo desde el esófago hasta el recto. Es capaz de funcionar de forma autónoma, sin instrucciones del cerebro principal.

Esta red se comunica constantemente con el cerebro a través del nervio vago, un canal bidireccional donde el 80 a 90% de las señales van del intestino al cerebro, no al revés. Eso significa que el estado de nuestro intestino influye directamente en nuestro estado emocional.

El microbioma intestinal, la comunidad de billones de bacterias que habitan en nuestro sistema digestivo, juega un rol crucial. Ciertas bacterias producen serotonina, dopamina y otros neurotransmisores. De hecho, el 95% de la serotonina del cuerpo, el químico asociado al bienestar y la felicidad, se produce en el intestino.

Alteraciones en el microbioma se han relacionado con depresión, ansiedad, autismo y enfermedades neurodegenerativas. La dieta, el estrés, los antibióticos y el sueño afectan profundamente esta comunidad microbiana.

El segundo cerebro no piensa en palabras ni toma decisiones conscientes. Pero siente, reacciona y se comunica. Y quizás, más de lo que creemos, moldea quiénes somos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Desplazamiento al inicio