Dietas del futuro: ¿qué comeremos en 2050?

El mundo necesita alimentar a 10.000 millones de personas sin destruir el planeta. Lo que comemos tendrá que cambiar.

La agricultura tal como la conocemos ocupa casi la mitad de la tierra habitable del planeta y genera alrededor del 25% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Si la población sigue creciendo y los patrones de consumo no cambian, el sistema alimentario global colapsará antes de que llegue el 2050.

Los científicos y emprendedores ya trabajan en las alternativas. La carne cultivada en laboratorio, producida a partir de células animales sin sacrificar ningún animal, está cada vez más cerca de los supermercados. Empresas como Upside Foods han obtenido aprobaciones regulatorias en Estados Unidos.

Las proteínas de insectos son otra opción. Ricas en aminoácidos esenciales, grasas saludables y minerales, los insectos requieren una fracción del agua y el terreno que necesita la ganadería convencional. En Asia y África ya son parte de la dieta tradicional.

Las algas marinas, por su parte, crecen sin suelo, sin fertilizantes y absorbiendo CO₂. Son ricas en proteínas, omega-3 y minerales. Se prevé que para 2030 sean un ingrediente habitual en productos procesados.

Y luego está la fermentación de precisión: usar microorganismos modificados genéticamente para producir proteínas animales exactas, como lactosuero o albúmina de huevo, sin vacas ni gallinas.

Comer en 2050 será una experiencia muy diferente. Puede que también sea, si hacemos bien las cosas, más saludable y menos destructiva para el planeta.

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