Neuroplasticidad: el cerebro que se remodela a sí mismo

El cerebro adulto no está fijo. Aprende, cambia y se reorganiza. Esta capacidad se llama neuroplasticidad y es más poderosa de lo que creíamos.

Durante gran parte del siglo XX, los neurocientíficos creían que el cerebro adulto era esencialmente estático: las conexiones neuronales que se formaban en la infancia eran las que tenías para siempre. Si una zona del cerebro se dañaba, se perdía para siempre.

Estaban equivocados.

La neuroplasticidad es la capacidad del cerebro para modificar sus conexiones, crear nuevas sinapsis y hasta reorganizar funciones de una zona a otra en respuesta a la experiencia, el aprendizaje y la lesión. No se detiene en la infancia: dura toda la vida.

Los músicos que tocan instrumentos de cuerda desarrollan una representación mayor de los dedos de la mano izquierda en su corteza sensoriomotora. Los taxistas de Londres, que deben memorizar miles de calles, tienen un hipocampo más grande. Los meditadores de largo plazo muestran diferencias estructurales en áreas relacionadas con la atención y la regulación emocional.

Cuando alguien sufre un accidente cerebrovascular y pierde la capacidad de hablar, la rehabilitación puede, en algunos casos, lograr que otras zonas del cerebro asuman esa función. El proceso es lento y exige esfuerzo, pero es real.

La neuroplasticidad también tiene implicaciones para el aprendizaje y los hábitos. Cada vez que repetimos una acción o un pensamiento, estamos literalmente esculpiendo nuestro cerebro. Las conexiones usadas se fortalecen; las que no se usan se podan.

El cerebro que tienes hoy no es el que tendrás mañana, si decides aprender algo nuevo.

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